Addicted II
viernes, 12 de febrero de 2010
Era el cumpleaños de Tom. Eso significaba, que también era el día en que vería a Mollie. Estuvimos casi toda la tarde con Dougie, preparándonos.
Quería que esa noche fuera perfecta, sin ninguna duda.
— ¿Por qué te arreglas tanto? — Preguntó Dougie. ¿A caso no le había contado?—
— ¡Viene Mollie! La chica del bar, ¿te acuerdas? — Sonreí emocionado —
El solo rodó los ojos y se rió. Estaba muy seguro de que Doug la había visto esa vez que fue conmigo, y que, claro, le había llamado la atención. ¿A quién no? Seguramente debía tener a muchísimos viejos verdes atrás.
Mi celular comenzó a sonar, era Mollie. Quizás había guardado mi número cuando, después de unos minutos de haberle comentado de la fiesta, le mandé “Soy Harry, guarda mi número”
— ¿Hola? —
— Hola Harry, Soy Mollie. Quería preguntarte a qué hora es la fiesta, así voy un poco más tarde. No quiero ir y que tú no estés, no conozco a nadie.
— Yo iré diez minutos antes, porque Tom es mi mejor amigo, y debo estar antes, así que puedes ir a las diez, como habíamos dicho. — Dije feliz
— Ok. Gracias, nos vemos.
Llamada terminada
Era directa y rápida. No le gustaba perder el tiempo. Eso era genial, ya que yo era así también.
Algo me decía que seríamos muy diferentes, pero…
“Pero los opuestos se atraen” Dijo esa vocecita tan molesta adentro de mi cabeza, a pesar de que tenía razón.
Después de caminar de un lado al otro, se hizo hora de irnos.
Me preguntaba que usaría, como se peinaría… cuán brillante estaría su sonrisa hoy… ¡Estaba oficialmente obsesionado con esa chica! Me moría de ganas de conocerla, saber como era; que estudiaba, que cosas le gustaban, como era la relación con su familia, quería conocerla y que fuera solo mía.
Dougie fue estacionando unos metros antes de llegar al edificio donde Danny vivía.
Bajamos, sin decir una palabra. El estaba en su mundo, así como yo en el mío. A ninguno de los dos nos interesaba romper el silencio.
Caminé hacia la entrada, observando el cielo. Era una hermosa noche, el cielo estaba lo que en Londres decimos ‘despejado’ y la luna estaba enorme y más brillante que nunca.
Los pájaros cantaban y… ok, eso ya era como una película.
Toqué el timbre unas 5 veces seguidas. Me encantaba molestar a Danny y a Tom con eso, odiaban que lo hiciera. ¡Muahahaha!
Bajó Frankie, la novia de Dougie. No sabía porqué había bajado ella y no Danny, hasta que le dio un fugaz beso a su novio.
Envidiaba a Dougie, pero no por Frankie, si no por el hecho de tener a alguien en que confiar más que en nadie, el hecho de saber que la que amas también te ama, que quiere pasar el resto de su vida con vos.
Pensar que él tiene a alguien cual espera su llamada todas las mañanas.
¡Como anhelaba ser amado!
— Hey Harry, ¿Entrarás o no? — Dijeron Frankie y Doug
— Si, lo lamento, estaba pensando.
Entramos, y como era en el primer piso, yo fui por escaleras. No quería ‘interrumpirlos’, por decirlo de alguna manera.
Toqué la puerta muchas veces hasta que Danny abrió, enojado, pero a la vez estaba algo feliz. Le fascinaba armar fiestas, y que éstas fueran un éxito. Si, quizás era eso el motivo de su enorme sonrisa.
Saludé a Tom con un abrazó, y luego a toda su familia, así como también salude a Georgia, Gio, y muchas más personas que había ahí. A veces me preguntaba cómo era que todos entrábamos en el ‘pequeño’ departamento de Danny.
— Danny, invité a alguien, no molesta ¿no? — Dije todo corrido, lo más probable es que no me haya entendido
— No claro que no Harry. Es genial, más gente. — Me respondió Georgia, tan amable como siempre.
— ¿¡Perdón Georgia?! ¿Esta es tu casa como para que estés “aprobando” quien viene y quien no? — Todos nos quedamos callados hasta que el se estalló en risas y besó su mejilla.
Estaban por ser las 10:15 y Mollie todavía no venía. Otra vez, como hice en casa de Dougie, comencé a caminar de un lado al otro.
De un segundo para otro vi a Danny corriendo hacia mí, diciendo “¿Quién rayos es Mollie?”
En cuanto escuché ese nombré, quité las llaves y fui corriendo a abrir la puerta.
[Escrito por Meri]
Quería que esa noche fuera perfecta, sin ninguna duda.
— ¿Por qué te arreglas tanto? — Preguntó Dougie. ¿A caso no le había contado?—
— ¡Viene Mollie! La chica del bar, ¿te acuerdas? — Sonreí emocionado —
El solo rodó los ojos y se rió. Estaba muy seguro de que Doug la había visto esa vez que fue conmigo, y que, claro, le había llamado la atención. ¿A quién no? Seguramente debía tener a muchísimos viejos verdes atrás.
Mi celular comenzó a sonar, era Mollie. Quizás había guardado mi número cuando, después de unos minutos de haberle comentado de la fiesta, le mandé “Soy Harry, guarda mi número”
— ¿Hola? —
— Hola Harry, Soy Mollie. Quería preguntarte a qué hora es la fiesta, así voy un poco más tarde. No quiero ir y que tú no estés, no conozco a nadie.
— Yo iré diez minutos antes, porque Tom es mi mejor amigo, y debo estar antes, así que puedes ir a las diez, como habíamos dicho. — Dije feliz
— Ok. Gracias, nos vemos.
Llamada terminada
Era directa y rápida. No le gustaba perder el tiempo. Eso era genial, ya que yo era así también.
Algo me decía que seríamos muy diferentes, pero…
“Pero los opuestos se atraen” Dijo esa vocecita tan molesta adentro de mi cabeza, a pesar de que tenía razón.
Después de caminar de un lado al otro, se hizo hora de irnos.
Me preguntaba que usaría, como se peinaría… cuán brillante estaría su sonrisa hoy… ¡Estaba oficialmente obsesionado con esa chica! Me moría de ganas de conocerla, saber como era; que estudiaba, que cosas le gustaban, como era la relación con su familia, quería conocerla y que fuera solo mía.
Dougie fue estacionando unos metros antes de llegar al edificio donde Danny vivía.
Bajamos, sin decir una palabra. El estaba en su mundo, así como yo en el mío. A ninguno de los dos nos interesaba romper el silencio.
Caminé hacia la entrada, observando el cielo. Era una hermosa noche, el cielo estaba lo que en Londres decimos ‘despejado’ y la luna estaba enorme y más brillante que nunca.
Los pájaros cantaban y… ok, eso ya era como una película.
Toqué el timbre unas 5 veces seguidas. Me encantaba molestar a Danny y a Tom con eso, odiaban que lo hiciera. ¡Muahahaha!
Bajó Frankie, la novia de Dougie. No sabía porqué había bajado ella y no Danny, hasta que le dio un fugaz beso a su novio.
Envidiaba a Dougie, pero no por Frankie, si no por el hecho de tener a alguien en que confiar más que en nadie, el hecho de saber que la que amas también te ama, que quiere pasar el resto de su vida con vos.
Pensar que él tiene a alguien cual espera su llamada todas las mañanas.
¡Como anhelaba ser amado!
— Hey Harry, ¿Entrarás o no? — Dijeron Frankie y Doug
— Si, lo lamento, estaba pensando.
Entramos, y como era en el primer piso, yo fui por escaleras. No quería ‘interrumpirlos’, por decirlo de alguna manera.
Toqué la puerta muchas veces hasta que Danny abrió, enojado, pero a la vez estaba algo feliz. Le fascinaba armar fiestas, y que éstas fueran un éxito. Si, quizás era eso el motivo de su enorme sonrisa.
Saludé a Tom con un abrazó, y luego a toda su familia, así como también salude a Georgia, Gio, y muchas más personas que había ahí. A veces me preguntaba cómo era que todos entrábamos en el ‘pequeño’ departamento de Danny.
— Danny, invité a alguien, no molesta ¿no? — Dije todo corrido, lo más probable es que no me haya entendido
— No claro que no Harry. Es genial, más gente. — Me respondió Georgia, tan amable como siempre.
— ¿¡Perdón Georgia?! ¿Esta es tu casa como para que estés “aprobando” quien viene y quien no? — Todos nos quedamos callados hasta que el se estalló en risas y besó su mejilla.
Estaban por ser las 10:15 y Mollie todavía no venía. Otra vez, como hice en casa de Dougie, comencé a caminar de un lado al otro.
De un segundo para otro vi a Danny corriendo hacia mí, diciendo “¿Quién rayos es Mollie?”
En cuanto escuché ese nombré, quité las llaves y fui corriendo a abrir la puerta.
[Escrito por Meri]