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Fear
less ♥
I don't know why but with you I'd dance in a storm in my best dress
withoutyou

Choffa. 18/O8
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Please... love me
jueves, 17 de diciembre de 2009

- ¿Es que no lo entiendes? ¿Acaso no me escuchas? ¡Yo te amo, Anne! Daría todo por una sonrisa. Daría todo para que estés feliz. No sé qué decir para que me entiendas. Eres mi mundo, Anne… por favor desaparezcas al mundo. Déjame seguir disfrutando de las estrellas, de los días… de ti.
Poco a poco se fue acercando hacia donde yo estaba parada. Sus ojos estaban rojos mientras miles de lágrimas caían de forma continua formando surcos en sus mejillas. Nunca lo había visto así. Él, el chico sonrisa, estaba destrozado, llorando desconsoladamente y estaba descuidado. Su pelo estaba sucio y maltratado, tenia notables ojeras productos de noches en vela. Se veía tan… necesitado. Tenía unas ganas inmensas de quedarme allí, correr donde él estaba parado y envolverme en sus brazos mientras me embriago de su característico aroma. Rápidamente, corrí mi mirada al suelo. No podía verlo así. ¡Por Dios! Era mi mejor amigo desde cuando éramos niños. Habíamos compartido miles de momentos, experiencias inolvidables y momentos dolorosos. Éramos como hermanos, prácticamente habíamos crecido juntos. Yo lo había aconsejado con las chicas mientras él me consolaba cuando algún chico me rompía el corazón.
- ¿Por qué quieres matarme? ¿Por qué te vas? Yo no puedo vivir sin ti. No puedo respirar sin vos a mi alrededor, no puedo ver si no me iluminas el camino, no puedo sentir si me sacas el alma, no puedo ser yo si no te tengo. Anne... yo te amo. ¿Por qué no lo entiendes? Sé que estoy destruyendo una amistad de veinte años pero… no aguanto más. No aguanto ver cómo te vas, dejándome solo -. Agregó mientras daba un par de pasos para estar a unos pocos centímetros de mí. Cerró sus ojos con dolor, como si decenas de puñales atravesaran su corazón mientras pronunciaba sus últimas palabras – Por favor… no te vayas.
Tomó mis manos entre las suyas y comenzó a fregarlas con ternura. Alzó sus ojos para mirar fijamente los míos y trato de sonreír, aunque solo logró una mueca algo extraña. En esta oportunidad, no rompí el lazo de nuestra mirada. Traté de sostenerla lo más que pude. Dolía verlo de esa manera. Tomó mis extremidades con una mano y con la restante, secó los primeros lagrimales que caían desde mis ojos como gotas de lluvias que caen desde el cielo. Sus ojos azules brillaban a causa de sus lágrimas. Traté de decir algo pero la voz había desaparecido de mi garganta. Solo pude modular un simple y torpe lo siento.
Sacudí mi cabeza para sacar todos mis pensamientos, todos esos sentimientos que impedían mi despedida.
- Alex… tengo que irme. No puedo quedarme acá. Mi sueño es ir a estudiar a Cambridge, es recibirme y ejercer mi profesión… Eso me hará feliz…
- ¡Yo te haré feliz el resto de tu vida! Te llevaré flores todos los días, te diré te amo cada noche, seré tu santa secreto, te regalaré lo que más deseas… te amaré por toda la eternidad, por toda nuestra existencia -. Exclamó interrumpiéndome.
- No entiendes Alex. Volveré en unos años, puedes ir a visitarme cuando quieras y yo vendré cuando pueda y nos veremos. Seremos amigos hasta el año tres mil, ¿te acuerdas? -. Dije mientras una sincera sonrisa aparecía en su rostro para iluminarlo.
- Por favor, los pasajeros del vuelo 520, acercarse a la puerta numero 5. Gracias -. Anunciaba una voz femenina a través del parlante.
Sonreí falsamente y levanté el pulgar alzando una ceja
- Ese es mi vuelo. Debo irme, ya es la hora. Nos vemos, Alex. Espero que pronto.
Me acerqué a su mejilla y deposité un pequeño beso de despedida. Le sonreí nerviosamente, tome el mango de la valija y di media vuelta para dirigirme a dicha puerta para abordar el avión.
Sentía su mirada hiriente en mi espalda. Sabía que él estaba ahí con la esperanza a flor de piel de que yo me arrepintiera y volviera a él con el corazón en mis manos dispuesta a entregárselo.
Llegué donde la mujer que vestía el traje de la aerolínea pedía los pasajes. Saqué los míos de mi bolsillo y se los di. Cometí el terrible error de girar mi cabeza y fue cuando vi la imagen que conmovió a mi corazón. Alex se encontraba solo, llorando sin más… destrozado, peor que antes. Volví a sacudir mi cabeza y me concentré en lo que tenía que hacer.
- ¡ANNE! – escuché a lo lejos. Giré sobre mis tobillos y me encontré con su rostro a escasos centímetros del mío. Había corrido en pocos segundos lo que a mí me costó caminar unos minutos.
Tomó mi rostro entre sus manos y me acercó rápidamente hacía él. Me vi envuelta por el más grande de los elixires, estaba siendo embriagada por el más rico de los licores. Mis labios se acoplaban perfectamente a los suyos. Era un sentimiento único, hermoso, perfecto… nuevo, prácticamente nuevo para mí. Me separé de él al escuchar el último llamado para abordar el avión. Lo miré unos segundos, le sonreí y me aleje para ir en busca de mis sueños.
En el camino al avión, no pude resistirme a acariciar mis labios con la yema de mis dedos. Estaba en la séptima nube, en el séptimo paraíso. Mis labios picaban, ardían… querían más de ese dulce gusto.
Paré en alto. Solté la valija que llevaba conmigo sin preocupación. Me di media vuelta y me dirigí a la luz, a donde se entraba lo que yo siempre había estado buscando y que siempre había estado enfrente de mí sin que yo pudiera darme cuenta.
Yo lo amaba.