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Fear
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I don't know why but with you I'd dance in a storm in my best dress
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Choffa. 18/O8
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Merry Christmas
viernes, 18 de diciembre de 2009

Y todos estaban allí, felices hablando de temas sin trascendencia. Afuera el clima era frío, nevaba hacía días y la temperatura había disminuido notoriamente con el transcurso del tiempo. Aquella casa estilo colonial; blanca con pisos de madera, varias habitaciones, dos pisos y un gran patio trasero que incluía una piscina, estaba llena, hasta su tope, de familiares, amigos, conocidos, vecinos y amigos de amigos, todos ellos felices. Había una larga mesa en la gran sala, estaba decorada con un mantel elegido para la ocasión, miles de copas, con o sin bebida, platos, con o sin comida, y pertenencia de los invitados. La sala estaba decorada con luces navideñas de distintos colores que bordeaban el salón. Un gran árbol se encontraba en uno de los cuatro córners, iluminado por adornos de distintas gamas de colores, en su mayoría de color rojo y verde, y en la punta del mismo, había una gran y brillante estrella plateada.
Yo me encontraba en la silenciosa cocina, viendo por la ventana hacia el exterior. Observando como la nieve caía lentamente formando grandes montículos en el suelo, que anteriormente era de un color verde vivo. No quería involucrarme en la fiesta, no era de mi agrado. Las personas que estaban allí eran familiares que no veía hacia meses, que no llamaban ni sabíamos de ellos pero que para ocupar un lugar en la mesa navideña siempre estaban. Eso se llamaba simple y llanamente: Hipocresía. Estaba sentada en la mesada, dada vuelta mirando por la ventana que se encontraba detrás de mí. Tenía una botella de cerveza a medio terminar en una mano y los típicos dulces navideños en la otra. Vestía unos pantalones negros cortos, debajo de ellos unas medias del mismo color, una remera rosa manga tres cuartos con unos garabatos en color negro en su centro y con escote en V que me dejaba lucir mis atributos de mujer de una manera muy sexy. Estaba en mi propia burbuja que me apartaba completamente de aquella falsa fiesta, mi cabeza le estaba dando vueltas a distintos temas, uno diferente al otro y que no tenían ningún parentesco entre sí.
Súbitamente, el gran barullo que se podía escuchar de la sala desapareció. Moví mi cabeza hacia la puerta que comunicaba la cocina con la otra habitación pero nadie ni nada pasó por allí, volví mi mirada hacia afuera. De pronto, todos comenzaron la cuenta regresiva mientras una fresca brisa entraba por la ventana y me envolvía provocándome piel de gallina.
- Deberías cubrirte -. Alguien comentó desde la puerta que anteriormente yo había vigilado – Y también deberías dejar de tomar. ¿Esta cuál es? ¿La quinta?
Giré bruscamente mi cabeza y pude verlo.
- Pensé que no ibas a venir, eso es lo que me habías dicho -. Dije bajándome de la mesada y acercándome a él. Su característico aroma rápidamente me rodeó embriagándome. Sonreí a mí misma al acordarme de aquel perfume – Y te equivocas, es la tercera… la noche recién empieza. Aun es joven.
Me fui acercando hacia a él mientras una gran sonrisa aparecía en mi rostro para iluminarlo. Nos miramos a los ojos mientras los demás desaparecían de mi burbuja simplemente gritando: Feliz navidad.