Carta de un enamorado
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Yo estoy enamorado, no es ninguna confesión. Mi corazón palpita solo por esa persona. Mis días solo tienen sentido por ella. Mis días son días porque ella logra iluminarlos. Cuando cierro mis ojos, la veo tras mis parpados, sacudiendo su mano, saludándome con una gran sonrisa. Veo como su pelo cae en cascada tras su espalda y su rebelde flequillo se mueve al compás del viento, al igual que su vestido de primavera que se mueve rebeldemente. Muchas noches me he levantado con su voz susurrándome al oído las frases que siempre soñé que me dijese. Muchas veces me quede tildado pensando en escenas que nunca sucedieron. Muchas veces mi cabeza me jugo malas pasadas. Siempre me pregunté cómo sería estar envuelto en esos brazos, ser besado por sus labios, ser el destinatario de una llamada. Daria todo lo que tengo, todos mis sueños y mis fantasías para saber, solo por un segundo, como es ser amado por alguien como ella. Quisiera ser el dueño de una mirada, el dueño de una sonrisa, el dueño de su cuerpo. Poder sostener su alma en mis manos y contemplar su corazón. Nadie la amara como yo he llegado a amarla. Sé que no soy perfecto para ella, pues nadie lo es, pero soy el único que podrá darle, por lo menos, la mitad de lo que ella se merece.
A veces siento que esto es imposible. Nunca pensé poder sentirme de esta manera. El amor me dio la libertad que nunca había sentido, me dio aquellas alas de ángeles que se expanden para emprender una caída libre hacia la felicidad. El problema es que yo nunca supe cómo usarlas, y me caí. Ella se fue, dejándome solo, débil, inseguro y destrozado. Y, aún así, ¿cómo puede ser que la simple mención de su nombre haga saltar a mi corazón de una forma frenética y desesperada? ¿Cómo puede ser que, aún después de su partida, yo siga soñando que la tengo al lado mío disfrutando una vida sin preocupaciones mientras nos amamos? Muchos dirán que estoy loco, pero no… simplemente estoy enamorado. A pesar de lo mucho que se admira al amor, lo que yo siento hace matar día tras día a mi corazón que no encontró el remedio para curarse. Me duele cuando escucho salir de sus labios otro nombre, cuando sé que se encuentras con un tercero y más aun, duele cuando sé que yo nunca podré protagonizar una película de amor con ella. Pero aun así, seguiré amándola hasta que no me quede nada. La amaré hasta que las estrellas caigan finalmente del cielo. La amaré hasta que el tiempo no transcurra más y hasta que mi corazón sangre.
Mientras tanto, seguiré esperándola. Seguiré sentándome frente a la ventana para poder descubrir su silueta aparecer en el horizonte. Entonces, correré a su reencuentro y no nos separaremos nunca más.
PD: Sé que soy un soñador, sé que no volverás pero prefiero tener mil ilusiones antes de pensar que no podre deslumbrarme con tu belleza.
A veces siento que esto es imposible. Nunca pensé poder sentirme de esta manera. El amor me dio la libertad que nunca había sentido, me dio aquellas alas de ángeles que se expanden para emprender una caída libre hacia la felicidad. El problema es que yo nunca supe cómo usarlas, y me caí. Ella se fue, dejándome solo, débil, inseguro y destrozado. Y, aún así, ¿cómo puede ser que la simple mención de su nombre haga saltar a mi corazón de una forma frenética y desesperada? ¿Cómo puede ser que, aún después de su partida, yo siga soñando que la tengo al lado mío disfrutando una vida sin preocupaciones mientras nos amamos? Muchos dirán que estoy loco, pero no… simplemente estoy enamorado. A pesar de lo mucho que se admira al amor, lo que yo siento hace matar día tras día a mi corazón que no encontró el remedio para curarse. Me duele cuando escucho salir de sus labios otro nombre, cuando sé que se encuentras con un tercero y más aun, duele cuando sé que yo nunca podré protagonizar una película de amor con ella. Pero aun así, seguiré amándola hasta que no me quede nada. La amaré hasta que las estrellas caigan finalmente del cielo. La amaré hasta que el tiempo no transcurra más y hasta que mi corazón sangre.
Mientras tanto, seguiré esperándola. Seguiré sentándome frente a la ventana para poder descubrir su silueta aparecer en el horizonte. Entonces, correré a su reencuentro y no nos separaremos nunca más.

PD: Sé que soy un soñador, sé que no volverás pero prefiero tener mil ilusiones antes de pensar que no podre deslumbrarme con tu belleza.